Protestas juveniles generan tensión política en México y captan atención mundial

El 16 de noviembre de 2025, las protestas encabezadas por jóvenes en México trascendieron fronteras y se convirtieron en un fenómeno de interés internacional. Lo que inició como una movilización nacional en respuesta al asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, evolucionó rápidamente hacia un movimiento masivo que fue observado por medios internacionales debido a la fuerza, la organización digital y la intensidad de las manifestaciones. Miles de jóvenes, identificados por analistas como parte de la llamada “Generación Z”, salieron a las calles de diversas ciudades para exigir justicia, seguridad y cambios profundos en el sistema político.
Las protestas más grandes se concentraron en la Ciudad de México, donde contingentes avanzaron hacia el Zócalo. Parte de los manifestantes derribó las vallas metálicas instaladas frente al Palacio Nacional, lo que desencadenó enfrentamientos con cuerpos policiacos que emplearon gas lacrimógeno para contener el avance. El ambiente se tornó tenso durante horas, dejando múltiples heridos y varios detenidos.
El movimiento llamó la atención global por el uso estratégico de redes sociales, donde los jóvenes difundieron videos en tiempo real, organizando rutas alternativas y denunciando presuntos abusos policiales. Gobiernos y organizaciones internacionales emitieron comunicados expresando preocupación por la escalada de violencia en las calles mexicanas. Para muchos observadores, este 16 de noviembre marcó un hito en la participación política juvenil en América Latina, demostrando su capacidad para convocar, movilizar y presionar al gobierno. Aunque el epicentro del conflicto fue México, la resonancia internacional fue inmediata debido al simbolismo del movimiento y al impacto mediático alcanzado.




