
En el mes de septiembre, la inflación en México presentó un repunte que encendió las alarmas entre especialistas y consumidores. De acuerdo con los datos más recientes, el índice general de precios al consumidor alcanzó un 3.74 por ciento anual, impulsado principalmente por el incremento en servicios educativos, transporte y algunos productos de la canasta básica.
El regreso a clases y la presión sobre insumos como materiales escolares y uniformes fueron factores determinantes para el alza. Asimismo, servicios de vivienda y transporte urbano contribuyeron al ajuste en el costo de vida para millones de familias mexicanas.
Aunque la inflación aún se mantiene dentro del rango objetivo planteado por las autoridades financieras, analistas advierten que este repunte podría complicar la estabilidad de precios en los próximos meses, sobre todo si persiste la volatilidad en alimentos y energéticos.
El Banco de México ha reiterado que continuará vigilando de cerca la evolución de los precios y, en caso necesario, ajustará su política monetaria para mantener bajo control la inflación. Sin embargo, este incremento ya genera preocupación en sectores productivos y en los hogares, que resienten de manera inmediata el encarecimiento en productos y servicios básicos.
La expectativa para el cierre del año es que la inflación vuelva a estabilizarse, aunque todo dependerá del comportamiento de los mercados internacionales y de la dinámica interna del país.




