
El 15 de noviembre se llevó a cabo en Ciudad de México una marcha convocada por grupos identificados como “Generación Z”, quienes buscaban protestar contra políticas del gobierno federal y expresar inconformidades relacionadas con temas económicos y sociales. La movilización, que partió del Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo capitalino, inició de manera pacífica, pero posteriormente derivó en enfrentamientos entre participantes y elementos de seguridad.
Durante los disturbios, se registraron agresiones contra policías, uso de objetos contundentes y vandalismo en mobiliario urbano. El saldo final fue de más de 100 policías lesionados y alrededor de 40 personas detenidas por actos violentos. Las autoridades capitalinas informaron que varios de los heridos requirieron traslado a hospitales, aunque ninguno se reportó en estado crítico.
La jefa de Gobierno condenó los hechos, señalando que existen grupos organizados que buscan infiltrarse en manifestaciones legítimas para generar caos. También se destacó que muchos de los asistentes no pertenecían realmente al segmento juvenil que supuestamente encabezaba la marcha, lo que generó debate público sobre la autenticidad del movimiento.
A pesar de los incidentes, la policía permitió la continuidad de la manifestación en zonas controladas para evitar mayores enfrentamientos. Organizaciones sociales y expertos coincidieron en que este evento refleja un clima de polarización creciente en el país y plantearon la necesidad de fomentar espacios de diálogo para prevenir nuevos episodios de violencia en futuras movilizaciones.




