
Miles de agricultores de distintas regiones de México se movilizaron el 27 de octubre para exigir precios justos por sus cosechas, principalmente de maíz, trigo y sorgo. Las protestas se extendieron por al menos veinte estados, donde los campesinos bloquearon carreteras, casetas y accesos a ciudades importantes.
Los productores denunciaron que los costos de producción se han incrementado por el alza en combustibles y fertilizantes, mientras que los precios de venta no cubren ni siquiera sus gastos básicos. Exigieron al gobierno federal establecer un precio de garantía que les permita mantener la rentabilidad del campo mexicano.
En varios puntos del país, como Sinaloa, Chihuahua, Veracruz y Jalisco, se reportaron bloqueos parciales, aunque las movilizaciones se realizaron de forma mayoritariamente pacífica. Algunos contingentes también pidieron mayor apoyo técnico y financiero, argumentando que el abandono del sector rural pone en riesgo la soberanía alimentaria.
Autoridades de la Secretaría de Agricultura informaron que se mantiene un diálogo abierto con las organizaciones campesinas para buscar soluciones conjuntas. Sin embargo, los manifestantes advirtieron que las movilizaciones continuarán si no hay respuestas concretas. Este paro nacional agrícola se ha convertido en una de las protestas más grandes del año en el país.




